Se descolgó el verano
soleado desde la ventana
y se tumbó en el suelo
a mirar cómo se enredaban
las nubes en mis pestañas.
El tiempo se ha parado,
caprichoso, en algún lugar
entre muertos y vivos
para despertar en el cielo.
Ahora baja por mi garganta
de sueño y terciopelo
el fuego que secó la clepsidra,
suplicante de un nunca jamás.
Y parece que va a llover.
viernes 8 de octubre de 2010
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2 latidos:
CADA DÍA ME GUSTAN MÁS TUS TEXTOS. ME HACES SACAR ESA SONRISILLA CADA VEZ QUE LOS LEO.
GRANDE.
claro que si gemela.todos como este me ha flipao
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